Herramientas para el cambio social.

En nuestros hábitos diarios y en nuestro consumo hay muchas claves con impacto para transformar nuestros entornos desde los principios de la Economía Solidaria. Conoce nuevas y viejas herramientas para el cambio social y ponlas en práctica a diario.

Conócelas, úsalas en tu día a día, compártelas con tu gente.

Conoce | Usa | Cambia

Tressnak (herramientas) es un ciclo de actividades organizado por Geltoki y REAS Nafarroa que se desarrollará durante los próximos meses en torno a diversas temáticas y campos de acción.

Tressnak tiene como objetivo propiciar en la ciudadanía cambios en los hábitos de consumo hacia un consumo crítico y responsable a través del fomento de los valores y las prácticas propuestas por la Economía Social y Solidaria. 

El alimento que nos libera.

En el asfalto de nuestras ciudades, donde el hormigón parece dictar el ritmo de la vida, una pequeña revolución silenciosa germina. Cada bocado que damos es un acto político, una declaración de intenciones. ¿De dónde viene lo que nos nutre? ¿Quién lo cultiva? ¿A qué precio, más allá de la etiqueta, llega a nuestra mesa? El sistema alimentario global, con su promesa de abundancia a bajo coste, nos ha desconectado de la tierra, de los ciclos naturales y de la sabiduría ancestral. Ha sembrado monocultivos de dependencia, agotado suelos y contaminado aguas, mientras invisibiliza a quienes verdaderamente alimentan el mundo.
Pero en Geltoki creemos en otra cosecha. Creemos que la soberanía alimentaria no es una utopía, sino una semilla que podemos plantar hoy. Frente a la voracidad de la agroindustria, que nos impone qué comer y cómo, proponemos la rebeldía de la autosuficiencia, la belleza de lo local y el poder de lo cultivado con nuestras propias manos. Un huerto vertical no es solo un espacio para cultivar lechugas; es un manifiesto en miniatura, un laboratorio de vida donde cada semilla es una promesa de autonomía y cada brote, un acto de resistencia.
Este taller es una invitación a reconectar con la tierra, incluso en el corazón urbano. A entender que el alimento es cultura, salud y comunidad. A transformar balcones y paredes en pequeños ecosistemas de vida, donde la educación ambiental se entrelaza con el placer de cosechar. Porque alimentarnos de forma consciente es construir un futuro más justo, más verde y más nuestro.

Textil sostenible.

Todos los días nos vestimos, pero también vivimos según cómo nos vestimos: nuestras decisiones cotidianas sobre la ropa que elegimos moldean nuestro cuerpo, nuestro entorno y las comunidades productoras. En este modelo de fast fashion que prioriza la producción masiva, el bajo coste y el consumo de usar y tirar, la moda se ha convertido en la segunda industria que más agua demanda.  Es responsable del 20% de las aguas residuales del mundo y tiene una huella de carbono que alcanza el 10% de las emisiones globales.
Tras los precios bajos se esconden el cierre de ojos ante la explotación laboral en el Sur Global, la contaminación por microplásticos en nuestros océanos y una cultura del «usar y tirar» que genera toneladas de residuos imposibles de gestionar. Pero existen alternativas reales para una moda más justa y consciente.
 Vestirse también puede pensarse desde la sostenibilidad, la cercanía y el respeto: conocer los materiales, aprender a reparar nuestras prendas, apoyar proyectos de economía circular y comercio justo.

Salud natural.

Nos cuidamos para vivir, pero también vivimos según cómo nos cuidamos: nuestras decisiones cotidianas sobre salud y bienestar moldean nuestro cuerpo, nuestro entorno y nuestras relaciones. En un modelo que prioriza el ingrediente sintético y el consumo individual, crecen la dependencia de la industria y el desconocimiento de la sabiduría local. Pero existen alternativas reales para un cuidado más justo y consciente, como las que impulsa este ciclo de talleres, una iniciativa que promueve la salud natural y el consumo crítico desde el valor del producto local y ecológico. El cuidado también se piensa desde la salud natural, la cercanía y la sostenibilidad: conocer las plantas, elaborar nuestros propios remedios, apoyar los proyectos rurales. Cuidarnos también puede ser una forma de resistencia cotidiana, una manera de construir territorios más habitables y comunidades más fuertes.